lunes, 27 de noviembre de 2017

Enganchado a tu poesía como el niño a las golosinas,
A tus palabras curvas, tu voz transcrita,
Sin pretensiones de grandeza,
tan solo abrir el pecho de aquellos que se atrevan,
Eres guarida y la tormenta,
eres la cuchilla, eres la venda,
El tortazo que te trae de vuelta,
el que te deja en shock, mudo y sin respuesta.
De noche me embarco en tus adentros,
a veces con vergüenza, con los dientes pretos,
Con recelo, cuál será el coste de verme entre tus versos,
aunque ya es tarde, te leo, te siento, lo siento.
No me debes nada, gracias, te lo debo todo.
Hoy quiero dibujarte a oscuras a mano alzada,
que cada trazo sea un orgasmo,
que la Luna con envidia nos bendiga,
y no dejarte un espacio en blanco.
La carretera y la noche,
tu nombre en mi cabeza,
el reflejo dicta sentencia,
cargos por (des)amor, cadena perpetua.
Huye de la desdicha, huye, como ha hecho siempre en esta vida,
acorazando piel, sueño y lágrima.
Sin estrategias de contienda, con bandera negra asumiendola derrota.

No hay opción, cree, no hay razón, inventa,
que no que no y que no!...las voces cesan.
En su zona de guerra sin confort, con miedo a perderlo todo, a perderla a ella,
se guarda las palabras, no las monedas,
rehuyendo su mirada mientras desvía su atención con frases hechas.

Siente que lo que siente,
es imposible que lo sienta el ser por quién lo siente,
y que aunque así fuera, él sería insuficiente.
Que a pesar de que su cuerpo, que es el barco que otea en cada sueño,
esté a ahora mismo a medio verso de distancia,
no hay forma de salvar tal espacio,
de no acabar siendo un náufrago.

martes, 22 de marzo de 2016

Quién fuiste ya no serás,
ni hoy..ni nunca..jamás,
tal vez peor, tal vez mejor,
pero sólo son palabras, no tu prisión.

lunes, 16 de noviembre de 2015

Un corazón de corcho, sentimientos como adorno,
no hay testigos,
sólo algún que otro recuerdo y algún espacio en blanco.
La pregunta bajo tierra,
yo con la vista en alto esperando su respuesta,
soluciones que no llegan,
soluciones son problemas.
El tiempo no perdona,
el tiempo nunca olvida,
las heridas en el alma se mantienen vivas,
afilando sus cuchillas,
atormentando la cordura.
Juego a ser poeta mientras prostituyo a las musas,
cada noche una distinta,
pero todos los días, despierto con la misma,
reina soledad.
Quitarme el sombrero de copa mientras bebo de tus medias,
medias caricias pero fuerte la mordida, tus dedos en mi nuca,
mis labios en tus miedos convertidos en sonrisas psicopáticas,
el ambiente denso, de noche o de día, qué más da el momento,
un trago de tu pecho y la cuenta vuelve a cero,
el reloj se reinicia y retornamos al juego,
saltamos a la lona con arrugas infinitas y la mirada en el techo,
mi espalda tu lienzo, cada cicatriz con tu nombre en verso.