martes, 25 de agosto de 2009

Voluntad.

Pobres, siguen buscándose a través de los ojos del mundo, cometiendo el mismo error una y otra vez y convirtiéndose en mera existencia anónima. Existencia que no debería existir, pues sólo roban el oxígeno a los guerreros. ¿Cuántos años más necesitan?, ¿Cuánta basura en forma humana ha de parir la naturaleza, para que al fin se den cuenta de que las respuestas no vienen de fuera, si no de dentro?, ¿Cuántos años han de pasar para que despierten y recobren la energía y la voluntad de ser algo más?.

¡Sed algo de una vez!, ¡sed humanos!.

Liberad al ente que lleváis dentro, dejad correr libre al espíritu superior que mantenéis encadenado al miedo de la existencia, al miedo de la verdad.

Felicidad llamáis a cualquier estado placentero, burdo éxtasis es nada más. Felicidad llamo yo a la sensación de crecimiento y superación. Feliz me siento cuando sé que aún hay obstáculos y complicaciones, las mismas que me proporcionan otra oportunidad para crecer, para ser realmente humano, para ser lo que pocos pueden ser.

sábado, 15 de agosto de 2009

Heridas y Recuerdos.

El silencio, me recorre por dentro
abriendo y heridas y trayendo recuerdos
momentos, que creía olvidados y ahora son eternos
El reflejo del espejo deja pasar el tiempo
como si éste fuera sólo objeto del desprecio
pobre alma insulsa que sólo puede ver el cielo
mientras que el mundo entero reza por pisar el suelo
Los dioses, eligen sólo a aquellos
que viven rodeados de sueños y deseos,
seres ignorantes que luchan con empeño
sin saber que al final es todo sólo un juego.

Recuerdo cuando la alegría me impregnaba de luz,
todo era distinto, el cielo era de color azul,
lástima no darse cuenta antes,
de que la familia unida es sinónimo de salud.

Ya tarde es para abrir los ojos y sonreír otra vez.

lunes, 27 de julio de 2009

¿Quién es quién?

Se arrastra como lo hacen las sierpes, sigilosamente, al acecho y buscando el momento perfecto para dar su mordisco letal, pues sólo hay una oportunidad. Exactamente así es como escruta el pasado, camuflado entre imágenes y palabras, entre recuerdos y sueños, buscando su imagen, su "yo".
Oteando desde lo más alto de la línea de su tiempo, ansía poder ver lo que ven los demás, y así descubrir quién fue, quién es, y porqué no, también quién será. Perdido en si mismo busca la salidad del laberinto de la personalidad. Recorrerse a uno, a fin de cuentas, no es fácil.

No se siente humano, no puede. No puede sentirse algo que no está seguro de ser, y por más que intenta descubrirse, sólo consigue hallar sombras en una luz cegadora. Tal vez sea el inconsciente, puede que sea creada por el Dios Zeus, tal vez sea un fallo ocular. Sea como sea, no consigue dibujar la forma, la palabra, la respuesta, y los interrogantes le golpean con más violencia que la última vez.


Como un superviviente a un tronco, una conclusión se aferra con uñas y dientes a su esponjoso cerebro: Cada uno es lo que siembran los demás, y los demás son lo que siembra cada uno, y aunque sea sólo un rumor, hay quién consigue ser uno mismo.

lunes, 1 de junio de 2009

¿Y si...?

Que duro es hacerse esta pregunta una y otra vez. Y aún así no llegar siquiera a imaginar todos los distintos caminos que podríamos haber recorrido si hubiéramos hecho y/o dicho cualquier otra cosa o simplemente nada, si hubiésemos insistido en mantener el contacto con esa persona y no con las otras, si las elecciones tomadas hubiesen sido distintas, si hubiéramos sido más objetivos o subjetivos. Darse cuenta de que lo vivido, podría haber sido otra situación completamente distinta, más alegre, más triste.

Se podría tomar la postura de aceptar que todo camino tiene tanto cosas positivas como negativas, pero lo difícil de aceptar llega cuando descubrimos que aquél otro camino era mejor, cualquier otra cosa, o eso nos parece. Claro que siempre es más fácil creer que creemos en el equilibrio perfecto.

Pero aún se complica y se hace más doloroso cuando, después de darle vueltas a la cabeza e ir recordando breves momentos, te das cuenta de que en tu mano ha estado la posibilidad de elegir "aquellas" palabras, "aquél" camino, "aquella" persona. Y que por cobardía, autoengaños y demás excusas inútiles, estás donde estás, sin saber si estás triste o feliz, sin saber lo que quieres o lo que no quieres, sin saber nada de ti, de él, de ella, de ellos y de ellas.
Sólo sientes o más bien deseas el tener la opción de darle al botón de reiniciar, de empezar de nuevo. Prefieres volver a ser un novato en el juego de la elección, con los riesgos que conlleva, que seguir la partida actual. Y lo peor de todo es que ni siquiera sabes si es eso realmente lo que quieres, si es el camino "correcto", el mágico camino con destino a los anhelados brazos con aroma a felicidad.

domingo, 31 de mayo de 2009

Morir soñando.

Amanece otra vez desconcertado, triste, solo. A su cabeza van y siguen yendo imágenes de la enigmática mujer cuya belleza es, sin duda, la peor de las torturas. Cada noche emerge de su inconsciente y le brinda la más cálida de las sonrisas acompañada de una mirada de complicidad e inocencia, le susurra palabras insonoras y eminentemente después, sin saber como, sus manos están agarrando su cintura sin poder dejar de observar quellos ojos color cielo, mientras siente como van buceando hasta lo más profundo de su ser.

Una acaricia no es suficiente para descifrar el secreto del efecto mágico que, bailando al compás del mar, provoca su dorado pelo. Hipnotizándole, y haciendo imposible cualquiera resquicio de verdad.
Sus desnudos hombros se asoman sin aparente intención, como espías, observando, intensificando el hechizo de su piel. "No es real", quiere pensar y creer, aunque no lo consigue.

Y a cámara lenta, pudiendo disfrutar cada efímero instante, sus manos entrelazadas atraen su cuerpo y perdiendo todo control de si mismo, se va acercando al abismo de su boca, al roce de su cuello, al vacío más temeroso jamás imaginado.


Día tras día, lo primero que recuerda es la sonrisa de aquella diosa. Diosa a la cual maldice hasta la saciedad, pues cada noche con cada beso parte su alma en trozos y se hace dueña de ellos. Robándole la vida, hundiéndole en la soledad.

miércoles, 20 de mayo de 2009

Presta atención.

Escucha al silencio, alza la vista y observa el cielo. Está llorando desolado, el tiempo pasa para todo y no se sabe hasta cuando y como. Miedo, llora de miedo, llora al sentirse inútil, al saberse débil e inseguro. Infinito como es, las heridas más dolorosas y profundas son, la sangre transparente cae con fuerza, fraccionada en millones de efímeras agujas que forman ríos de recuerdos que no desaparecen. Los Susurros de los dioses le doblegan, los gritos y palabras se clavan en su alma descomponiéndola sin compasión. Parece no existir, se siente invisible aún estando presente en todo el confín. La desesperación y el no saber hasta cuando le mutila, con violentos mordiscos, su insulsa vida. Día y noche intenta esconderse tras soplos de humo blanco, recorriendo paisajes imposibles y deseando y gritando que antes que tarde o nunca, todo acabe con un perfecto punto y final.

miércoles, 25 de marzo de 2009

Romanticismo actual.

Hablan del amor como si de un juego se tratara, o peor aún, como si fuera algo rutinario, normal, vulgar incluso.

En su mayor parte, detesto a esa gente, mentirosos con nombres cualesquiera. Pero también siento lástima, pues imagino que nunca llegarán a sentirlo, o lo que es peor, supongo, que si lo sienten, no sabrán comprenderlo, disfrutarlo, sufrirlo.

Día a día engañan a los demás y a ellos mismos. Es triste, pero también es odioso. Almas que juran y perjuran, inconscientemente en vacío, inconscientemente sabiéndolo.

Con el transcurso del tiempo, se ha ido perdiendo la esencia, la magia. Se hablaba menos de él, pero cuando se hacía era con suprema sinceridad, y todo quedaba reducido o al disfrute más maravilloso o a la tragedia y miseria más insufrible. Hoy en día, se trata demasiado, y siempre con palabras de vacíos significados, no por si mismas, si no por los que las emiten. En reglas generales, no se disfruta ni sufre como antes, no se siente como antes.

Todo lo que se pueda decir, pensar, incluso imaginar del amor hoy en día, no es más que el reflejo de antaño. Una pala en millones de manos, de mentes, que poco a poco y mirándolo directamente a los ojos, lo entierran.