lunes, 8 de febrero de 2010

Sin control

La dependencia reaparece como un virus. Maldita situación. Diabólica condición. Elemento vital que atormenta y compensa una existencia. Una existencia no solicitada. El amor muda tanto de piel que ya no se sabe si está presente o no, si existe o no. ¿De qué vale autoconvencerse uno, si al final no se tiene poder para nada?. En la vida es una ley ilógica, cuando uno quiere no aparece, y cuando se pretende evitar, golpea con fuerza. No consigo entender como unos ojos pueden atormentar de esta manera un alma. ¿Ataraxia? ojalá, demasiado difícil para un ser tan inmaduro e inexperto. ¿Única salida? seguir como siempre, mantener la débil fortaleza y la difusa mente lo más solidas posible.

A fin de cuentas, sentirse de una manera u otra sólo variará la visión del mundo de una persona, ¿Y qué valor tiene ésta en comparación con las demás?

El verdadero sentimiento va más allá del placer personal.

viernes, 22 de enero de 2010

Batalla perdida

Deslizándose por paisajes oníricos, recorriendo senderos teñidos de pesadillas, sobrevive. El reloj marca el tempo, el dolor el ritmo, su corazón la intensidad. El deseo, rápido se transforma en angustia, el placer efímero en inevitable aflicción, el alma y la razón comienzan su eterna batalla. Batalla perdida para los dos.

Perseguido por anhelos, rodeado de químeras, perdido en el descontrol. La opacidad su traje, la inseguridad su calzado, la soledad su filosofía. Una flor como compañera, una flor mustia. Un cuerpo marcado por el cilicio del pasado, del presente, del futuro. Una banda sonora en modo menor. Una existencia guiada por el sinsaber, la sinrazón.

Incesante lluvia intempestiva que ahoga sus intentos de volar. Cegadores relámpagos que le derriten las retinas como si de una vela se tratara. Nubes turbias que pulverizan sus esperanzas de ver el horizonte, de apreciar la vida.

Deslizándose por paisajes oxidados, recorriendo senderos teñidos de desesperación, sobrevive.

viernes, 1 de enero de 2010

Incertidumbre vital.

Vuelve a apoderarse de él. Esa sensación de ahogo, que noche tras noche intenta estrangularlo, nunca falta a su cita. Respira hondo, intenta aclarar sus ideas, otorgarle un significado a su existencia. No lo consigue, vuelve a fallar. Continúa cayendo en el pozo de la vida. Incertidumbre vital lo llama él. Los porqués se multiplican y multiplican, cada vez hay más. Es una invasión. Poco a poco devoran todo aquello que un día creía ser, creía creer, creía conocer. Su identidad se desintegra y desaparece, como si de ceniza se tratase. Vivir por vivir. Morir por morir. No halla significado alguno en acción alguna. No atisba razones de. Suspiros que se mueven como un péndulo a merced de violentas ráfagas de deseos.

El tiempo ya no es nada. El mundo ya no es nada. El todo ya no es nada. La nada...tampoco es nada.

Conclusiones difíciles de aceptar para él, pero son las únicas. Se angustia y su conciencia deja de funcionar. Su mecanismo se ha quebrado, se ha hecho añicos. ¿Existen reparadores de conciencias?.

Existencialismo inexistencial.

domingo, 8 de noviembre de 2009

Bajo el manto del pesismismo

Cielos grises reinando desde lo más alto. Observan, gimen y lloran. Su taciturna mirada destierra los peores recuerdos de mi corazón. Crea lagos en cuyo reflejo sólo veo soledad. El ave incansable reposa como cada noche en el alféizar de de mi ventana. Sueña libertad. Pregunta a la dama gris por qué ansía repartir desolación. Nunca obtiene respuesta. Sólo lágrimas cristalinas directas a su alma cayendo como carámbanos. Una mirada nacida de la desesperación, que mantenida bajo el manto del pesimismo, pinta un cuadro de elementos abstractos pero de fácil comprensión. No hay donde ir. No puedo pasar por ninguna puerta. No he tomado el brebaje necesario. Tal vez, no el recomendado. ¿Qué queda entonces sino árboles resquebrajados por la edad, y demasiado sabios como para entender a un alma que no se comprende ni a si misma?.

miércoles, 30 de septiembre de 2009

(No) Lástima.

Sentir una exagerada lástima en una situación concreta por aquellas personas que no conoces, y que ni siquiera se te pasan por la cabeza ni una millonésima parte del tiempo de tu vida, me parece patético y reprochable. Dónde tú ves la humanidad que defiendes, yo sólo veo egoísmo en estado puro. Te consideras mejor persona por conocer, de casualidad, cualquier tragedia, hablar de ella y comentar "pobrecico/a" o "qué lástima" sin tener la más mínima idea de como es/era dicha persona, pero da igual, tú te sientes bien contigo mismo/a y das una buena imagen pública.

¡¡¡VIVA LA HIPOCRESÍA!!!, seamos sinceros de una maldita vez, ya no es cuestión de abrir los ojos (no es aceptable ya esa excusa) si no de ser realistas y utilizar cada palabra adecuadamente, exigentemente. Cuando empieces a comprender y conocer el lenguaje que utilizas, empezarás a conocerte y comprenderte a ti mismo.

En fin...Patético.

martes, 29 de septiembre de 2009

Y qué más da lo demás.

Todo se convierte en una vorágine de pros y contras, un sinsaber continuo de lo que realmente deseo. Situaciones sin nombre, esas son las que odio, las que me convierten en la persona que soy, y ni siquiera se si tengo que dar gracias por ello. Angustia, desorientación, inutilidad...sensaciones que parten el alma, la descomponen en millones de trozos imposible de juntar, o esa impresión da, son las que recorren mi ser como si de un círculo vicioso se tratase.




Ais...después de todo sólo me queda mi "yo" mismo, todo lo demás queda ahí...suspendido.

martes, 25 de agosto de 2009

Voluntad.

Pobres, siguen buscándose a través de los ojos del mundo, cometiendo el mismo error una y otra vez y convirtiéndose en mera existencia anónima. Existencia que no debería existir, pues sólo roban el oxígeno a los guerreros. ¿Cuántos años más necesitan?, ¿Cuánta basura en forma humana ha de parir la naturaleza, para que al fin se den cuenta de que las respuestas no vienen de fuera, si no de dentro?, ¿Cuántos años han de pasar para que despierten y recobren la energía y la voluntad de ser algo más?.

¡Sed algo de una vez!, ¡sed humanos!.

Liberad al ente que lleváis dentro, dejad correr libre al espíritu superior que mantenéis encadenado al miedo de la existencia, al miedo de la verdad.

Felicidad llamáis a cualquier estado placentero, burdo éxtasis es nada más. Felicidad llamo yo a la sensación de crecimiento y superación. Feliz me siento cuando sé que aún hay obstáculos y complicaciones, las mismas que me proporcionan otra oportunidad para crecer, para ser realmente humano, para ser lo que pocos pueden ser.